Dios no te necesita, pero te busca y te ama
Como te conté en este artículo, estoy revisitando algunos libros cristianos clásicos. Uno de esos libros es Confesiones, de Agustín de Hipona. Y si lo has leído, sabrás que hay muy pocas ideas que no merezcan ser subrayadas y ponderadas por su profundidad. Tengo varias por allí, pero esta frase que quiero compartir contigo encierra en pocas palabras la grandeza absoluta y el amor incansable de nuestro Dios. Hablando sobre la inexplicable majestad y perfección de Dios, Agustín escribe:
Eres un Dios que busca, pero nada necesita.1
Esta no es una idea que Agustín simplemente inventó un día por la mañana, mientras se tomaba un café e intentaba sonar poético en las redes sociales. La verdad, no sé si Agustín tomaba café. En realidad, es una verdad que expresa y resalta la profundidad del amor de Dios por nosotros, seres humanos a los cuales Dios no necesita pero se deleita en perdonar, adoptar y bendecir eternamente.
Comencemos por la segunda parte de la frase:
Dios no te necesita
El Dios de la Biblia es un Dios autosuficiente que está absolutamente feliz y satisfecho en sí mismo. Me gusta mucho la manera en que el Dr. John Piper expresa esto en su sermón La felicidad de Dios: Fundamento del hedonismo cristiano:
Dios es feliz porque se deleita en sí mismo. Dios sería injusto si valorara cualquier cosa más que aquello que es supremamente valioso. Y él es supremamente valioso. Si él no se deleitara infinitamente en su propia gloria sería injusto, porque es correcto deleitarse en una persona en proporción a la excelencia de su gloria.2
Y si Dios es feliz porque se deleita en sí mismo, debes aceptar que, probablemente, no te necesita. Y gracias a la revelación bíblica, esto no es simplemente una probabilidad. La Biblia lo expresa claramente; mira estos ejemplos:
Dios no necesita nada de los seres humanos: “Este es el Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él. Y como es Señor del cielo y de la tierra, él no habita en templos hechos de manos, ni es servido por manos humanas como si necesitara algo, porque él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.” (Hechos 17:24-25)
Incluso si necesitara algo, no tendríamos nada que ofrecerle, porque todo es suyo: “Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti porque mío es el mundo y su plenitud.” (Salmos 50:12)
Incluso aquello que le damos proviene de su mano: “Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.” (1 Crónicas 29:14)
El Dios cristiano es autosuficiente, independiente. Tiene todo lo que alguna vez pudiera necesitar en sí mismo, y al tenerlo en sí mismo, jamás podrá necesitar nada. De hecho, considero que el concepto de necesidad es algo que solo las criaturas podemos entender/experimentar. No hay manera en que un Dios del cual provienen todas las cosas pueda necesitar algo de su creación. Y aunque los seres humanos portamos su imagen, incluso nosotros somos innecesarios para Él, en el sentido de que Él podría existir perfectamente si no nos hubiera creado. Somos totalmente prescindibles, pero aquí viene la gran noticia y lo que da sentido a nuestra existencia…
Dios no te necesita, pero te busca y te ama
Dios podría existir y ser perfectamente feliz si no te hubiera creado. Podría estar plenamente satisfecho en sí mismo, incluso si, habiéndote creado, tú te alejas de Él en desobediencia. Y eso es justo lo que todos hemos hecho. Nos hemos alejado de Dios, nuestro bien supremo, y Él podría no buscarnos y continuar siendo tan glorioso como siempre lo fue. Entonces, ¿por qué nos busca si no nos necesita?
La Biblia deja claras algunas razones por las que Dios nos busca:
Dios nos busca por amor. Hablamos de un amor libre y soberano que no depende de nada en nosotros, sino que fluye de su perfección. El Señor no te ama porque carece de algo, sino por que ha decidido libremente derramar su amor en criaturas que no lo merecen. Por eso, el apóstol Pablo escribe que nos predestinó “en amor“ (Efesios 1:4-5). Este amor es parte del carácter y naturaleza misma de Dios (1 Juan 4:8).
Dios nos busca para mostrar su gloria. Hablando sobre la salvación de los pecadores, el apóstol Pablo escribe que el Señor nos ha dado una salvación segura con un fin claro: “mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” (Efesios 2:7). La salvación no muestra nuestra alta dignidad, sino la gracia sublime de nuestro gran Dios.
Dios nos busca para que anunciemos su gloria a todo el mundo. Siendo un Dios que está centrado en sí mismo y que busca su propia gloria y placer en todo lo que hace, el Señor nos busca y nos ama para que nosotros le demos gloria, proclamando sus virtudes y hechos salvadores a toda la creación. Por eso, el apóstol Pedro escribe: “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anuncien las virtudes de aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). La proclamación de las virtudes de nuestro Dios y la adoración de Su Nombre son el fin y la razón por la cual nos busca, aunque no nos necesita.
Por tanto, Dios no nos busca porque tenga una necesidad, sino porque, en su gracia soberana, ha querido amar, redimir y glorificarse en un pueblo redimido. Él es completamente autosuficiente, pero libremente decide acercarse al ser humano para mostrar su misericordia, su gloria y su propósito eterno en Cristo.
Agustín de Hipona. Lo mejor de Agustín de Hipona, Tomo 2. Editado por Alfonso Ropero, Editorial CLIE, 2001, p. 38.
Piper, John. Colección de sermones de John Piper. Desiring God, 2012.



