5 Oraciones Bíblicas para Orar por tu Iglesia Local
Hace unas semanas, platicábamos con un querido hermanos sobre cosas que pensamos que deberían cambiar en nuestra iglesia. Y de repente, hubo silencio en la conversación, y ambos nos dimos cuenta de algo: es más fácil criticar a la iglesia que orar por ella.
A veces, llegamos al servicio y nuestra mente se nubla con distracciones: el volumen de la música, la temperatura del aire acondicionado o la falta del mismo, o simplemente nos enfocamos en los defectos de los demás. Si te pasa, no eres el único.
A menudo, decimos que la iglesia es “nuestra segunda familia”. Y al igual que con nuestra familia de sangre, la convivencia con nuestros hermanos no siempre es sencilla. La iglesia está compuesta por personas imperfectas en proceso de santificación.
Como cristianos, sabemos que de alguna manera tenemos la responsabilidad y el privilegio de sostener a nuestra congregación en oración. Pero, al igual que nos pasa en casa, a veces nos quedamos sin palabras y no sabemos qué pedir exactamente por nuestros hermanos en la fe o por nuestros pastores.
La buena noticia es que la Biblia no solo nos manda a orar por los santos, sino que nos da la pauta de cómo hacerlo. Orar la Palabra de Dios es la forma más segura de pedir conforme a Su santa voluntad. Por eso, aquí tienes 5 oraciones bíblicas que puedes empezar a usar hoy mismo para interceder por tu iglesia local.
1. Por la unidad del Espíritu
En internet y en las redes sociales vemos constantemente debates y divisiones. Lamentablemente, ese espíritu de división intenta y hasta logra colarse en nuestras congregaciones. Hay un sentido en que eso es normal, pues donde hay personas con diferentes trasfondos, edades y opiniones, el conflicto es una posibilidad real. Pero la marca de la iglesia no debe ser la uniformidad de pensamiento, sino la unidad en el Espíritu. El apóstol Pablo nos ruega que cuidemos esto con diligencia:
“Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” (Efesios 4:3)
Puedes orar de esta manera: “Señor, te ruego por la unidad de mi iglesia. Sabemos que somos diferentes, pero te pido que esas diferencias no nos dividan. Ayúdanos a ser diligentes para mantener el vínculo de la paz. Que tu Espíritu Santo nos una más allá de nuestras opiniones personales, y que el mundo pueda ver tu amor reflejado en nuestra armonía.”
2. Por fidelidad en la predicación
El internet está lleno de predicaciones que “nos hacen sentir bien”. Más que predicaciones, parecen sesiones terapéuticas de autoayuda o para aliviar nuestro malestar. Pero la iglesia necesita desesperadamente la verdad del Evangelio, aunque a veces sea incómoda. El apóstol Pablo, consciente de la batalla espiritual que implica predicar, pedía oración para que la Palabra de Dios corriera libremente:
“Finalmente, hermanos, oren por nosotros, para que la palabra del Señor se extienda rápidamente y sea glorificada, así como sucedió también con ustedes.” (2 Tesalonicenses 3:1)
Necesitamos orar para que el púlpito de nuestra iglesia se mantenga fiel a las Escrituras.
Puedes orar de esta manera: “Padre, oro por mis pastores y líderes. Dales valentía y claridad para predicar tu Palabra sin diluirla. Te pido que el mensaje del Evangelio corra con poder en nuestra congregación y sea glorificado en la transformación de vidas. Guárdalos del error y dales sabiduría para trazar bien la palabra de verdad.”
3. Por más obreros para el servicio
Existe una estadística no oficial que dice que, en muchas organizaciones, el 20% de las personas hace el 80% del trabajo. En la iglesia, muchas veces vemos a los mismos hermanos sirviendo en todo hasta agotarse. Pero Jesús, al ver las multitudes, no pidió mejores estrategias de marketing, sino que mandó a sus discípulos a orar por más trabajadores dispuestos a servir.
“Entonces dijo a Sus discípulos: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocos. Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha».” (Mateo 9:37-38)
Puedes orar de esta manera: “Señor, gracias por los que ya sirven en nuestra iglesia. Pero te ruego que levantes a más hermanos dispuestos a trabajar en tu obra. Quita la apatía y la comodidad de nuestros corazones. Envía más obreros a los ministerios de niños, de alabanza, de limpieza y de evangelismo, para que la carga sea compartida y tu nombre sea exaltado.”
4. Por un amor fraternal sincero
Es triste cuando una iglesia se convierte en un lugar donde la gente entra y sale sin ser vista ni conocida. También es lamentable que en nuestras congregaciones los conflictos crezcan sin que ninguna de las partes involucradas otorgue un perdón marcado por el amor cristiano. El apóstol Pedro nos recuerda que, ante todo (incluso antes que los programas o eventos), debemos tener un amor ferviente los unos por los otros. El rencor y la indiferencia enfrían la iglesia, pero el amor fraternal y sincero cubre multitud de faltas.
“Sobre todo, sean fervientes en su amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.” (1 Pedro 4:8)
Puedes orar de esta manera: “Señor, enséñanos a amarnos de verdad, no solo de palabra. Danos un amor ferviente que sepa perdonar y cubrir las ofensas de los demás. Que nuestra iglesia sea un refugio seguro donde los hermanos se cuiden mutuamente y donde nadie se sienta solo o ignorado en medio de la congregación.”
5. Por diligencia y valentía para evangelizar
Muchas iglesias corren el riesgo de convertirse en un “club social” santo, donde todo el enfoque está hacia adentro. Nos sentimos cómodos entre nosotros y olvidamos que allá afuera hay una generación maligna y perversa que necesita luz. Otras congregaciones padecen persecución, lo que ralentiza su avance en la predicación del evangelio. Pero tenemos el ejemplo de los primeros cristianos, quienes aún bajo amenaza, no oraban por seguridad física, sino por valentía (denuedo) para seguir hablando de Jesús.
“Ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que Tus siervos hablen Tu palabra con toda confianza” (Hechos 4:29)
Quizás la mayoría de nosotros no estamos ahora en el contexto de la persecución. Quizás estamos en el contexto de la comodidad. Pero sea cual sea nuestra realidad, debemos orar al Señor para que nos dé diligencia y valentía para predicar su Palabra.
Puedes orar de esta manera: “Señor, no permitas que nos acomodemos dentro de las cuatro paredes del templo. Danos el denuedo y la valentía para hablar de tu Palabra en nuestros trabajos, escuelas y vecindarios. Que nuestra iglesia sea un faro de luz en esta ciudad y que no tengamos vergüenza del Evangelio, que es poder de Dios para salvación.”
Al igual que por tu familia, no subestimes el impacto que tu oración puede tener en la salud de tu congregación. Quizás no seas el predicador ni el líder de alabanza, pero puedes ser un motor espiritual desde tu lugar de oración. Te animo a escoger una de estas peticiones para orar por tu iglesia antes del próximo servicio dominical, o tomar de lunes a viernes y tener una petición cada día por tu iglesia.


