HUYE DE LA PEREZA, SÉ DILIGENTE, SIRVE AL SEÑOR
El 29 de julio de 2024 prediqué a los jóvenes de mi iglesia sobre la importancia de huir de la pereza y ser diligentes. Hoy quiero compartir ese sermón contigo, esperando te sea de mucha bendición.
¿Alguna vez has sentido que el día se te va entre redes sociales, series y procrastinación, mientras las cosas realmente importantes quedan olvidadas? No eres el único. El apóstol Pablo, en Romanos 12:11, nos hace un llamado urgente a cambiar nuestra mentalidad: “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”.
La diligencia no es solo una buena ética de trabajo, sino una muestra de amor y servicio al Señor que nos salvó.
¿Qué es la verdadera diligencia?
La diligencia es poner nuestra atención, dedicación y responsabilidad en aquello que aporta valor eterno a nuestras vidas. Es entender que nuestra vida diaria —trabajo, estudios, hogar y ministerio— es el escenario donde servimos a Dios.
6 Razones para Huir de la Pereza
Dios reprende la negligencia: La parábola de los talentos nos recuerda que esconder nuestros dones es desagradable ante el Señor.
Entierra tu potencial: La pereza impide que desarrolles las habilidades que Dios te dio.
Conduce a la escasez: Como dice Proverbios, la pereza lleva a la pobreza, tanto material como espiritual.
Es desagradable para otros: El perezoso es molesto y causa dolor a quienes dependen de él.
Frustra tus deseos: El perezoso desea mucho, pero nada alcanza.
Frena tu crecimiento espiritual: Para avanzar en la fe, se necesita ejercicio espiritual, no pasividad.
Tu nueva identidad: Siervo del Señor
El propósito de huir de la pereza no es ser una “mejor versión de nosotros mismos” según el mundo. Es confirmar nuestra identidad como esclavos de Cristo. Todo lo que hacemos, desde limpiar nuestro cuarto hasta trabajar en la oficina, debe hacerse como para el Señor.

