3 Claves Bíblicas para un Verdadero Feliz Año Nuevo
El calendario finalmente ha cambiado. Ya estamos en el 1 de enero. La euforia de la cuenta regresiva ha pasado, los mensajes de felicitación han saturado nuestros teléfonos y probablemente, hoy se respira un aire de calma (y quizás algo de cansancio) después de las celebraciones. Es el momento en que nos enfrentamos a la “página en blanco” de los próximos doce meses.
Y debemos aceptar que es muy fácil dejarse llevar por la emoción del reinicio del año. Sentimos que tenemos una oportunidad “mágica” para borrar nuestros errores pasados y convertirnos en una versión mejorada de nosotros mismos de la noche a la mañana. Sin embargo, la realidad suele golpearnos pronto. Y es que el cambio de año no cambia automáticamente nuestro corazón ni nuestras circunstancias. Seguimos siendo los mismos, viviendo en el mismo mundo caído y sujeto a maldición a causa del pecado. Nuestro trabajo seguirá produciéndonos “espinos y cardos” y nuestra lucha con el pecado continuará siendo sangrienta.
Por eso, en lugar de depender de nuestra fuerza de voluntad o de nuestras circunstancias favorables para tener un “buen año”, necesitamos cimientos más sólidos. Lo bueno es que la Biblia nos ofrece una perspectiva que va más allá del optimismo pasajero del 1 de enero. Así que, para empezar este año con el pie derecho, aquí tienes 3 claves bíblicas esenciales.
1. Cambia la arrogancia por la dependencia
Santiago advertía a sus lectores sobre iniciar nuestros proyectos con una actitud de autosuficiencia:
¡Vamos pues ahora los que dicen: “Hoy o mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año y haremos negocios y ganaremos”! Ustedes, los que no saben lo que será mañana, ¿qué es su vida? Porque son un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. Más bien, deberían decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”. Pero ahora se jactan en su soberbia. Toda jactancia de esta clase es mala. (Santiago 4:13-16)
No hay duda de por qué muchos han dicho que Santiago es el libro de sabiduría del Nuevo Testamento. ¡Qué sabio era!
Hoy que es fin de año, es tentador para nosotros despertar con una lista rígida de todo lo que vamos a “conquistar” este año. Hacemos planes de negocios, viajes y metas personales asumiendo que tenemos el control total del tiempo. Incluso, algunos cristianos “proclaman” o “decretan” lo que pasará con sus vidas y se atreven a decirle al Señor que no aceptarán un “NO“ como respuesta. Pero si algo nos enseña la vida, es que el control humano es una ilusión.
Empezar bien el año significa rendir nuestra agenda hoy mismo al Señor, quien es el único soberano y todopoderoso. Solo Él tiene el control de las cosas. Nosotros, no. Así que, no se trata de no planificar, sino de someter nuestros planes a la voluntad de Dios. Por eso, al revisar tus metas para este año, escribe mentalmente (o literalmente) “Si el Señor quiere” al lado de cada una. Inicia este 1 de enero orando: “Señor, estos son mis deseos, pero someto mi calendario a tu soberana voluntad”.
2. Busca el contentamiento antes que la prosperidad
Muchos de nosotros iniciamos el año condicionando nuestra mentalidad a la consecución de algunas metas. Decimos: “Seré feliz cuando consiga ese aumento”, “cuando baje de peso”, “cuando tenga un nuevo carro”, o “cuando cambie de casa”. Sin darnos cuenta, postergamos nuestro gozo para un futuro incierto. No sabemos si el Señor nos dará esas cosas este año. Y si no nos las da nunca, quizás nunca seremos verdaderamente felices.
Por eso, el apóstol Pablo nos invita a encontrar satisfacción en el presente, independientemente de lo que este año traiga:
“No lo digo porque tenga escasez pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé vivir en la pobreza, y sé vivir en la abundancia. En todo lugar y en todas las circunstancias he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la hartura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!” (Filipenses 4:11-13)
Un verdadero “Feliz Año Nuevo” no depende de que todas tus circunstancias mejoren mágicamente en los próximos meses. Depende de que aprendas que Cristo es suficiente para ti hoy y siempre. El 1 de enero no borrará las adversidades de tu vida. Pero Cristo te llama a confiar en él, porque él te capacitará para “hacer frente” a todas las cosas que puedan venir a tu vida.
Si tu paz depende de lo que logres este año, esa paz será frágil. Pero si depende de quién es Dios, esa paz será inconmovible. Por tanto, no esperes a diciembre nuevamente para dar gracias a Dios. Empieza hoy. Por ejemplo, puedes hacer una lista de tres cosas por las que estás agradecido ahora mismo, antes de haber logrado cualquier meta nueva. Ten en cuenta que el contentamiento es el mejor combustible para el año que inicia.
3. Cuenta tus días para ganar sabiduría
En las últimas semanas de diciembre estuve pensando mucho que a veces vivimos como si tuviéramos tiempo infinito. Y enero muchas veces es una buena prueba de ello. Cuando comenzamos el año, pensamos que ya habrá tiempo para ponernos en serio con Dios, para perdonar a esa persona que nos hizo daño, o para servir en nuestra iglesia local. Haremos mil cosas este año, siempre y cuando sea “más adelante”.
Pero el Salmista nos recuerda la brevedad de la vida y la necesidad de vivir con responsabilidad:
“Enséñanos a contar nuestros días de tal manera que traigamos al corazón sabiduría.” (Salmo 90:12)
¿Quieres ser más sabio cada año que pasa? ¿O te gustaría ser un poco más tonto cada año? Creo que si estás leyendo este artículo es porque quieres ser sabio. Eso espero.
Además de comenzar por temer al Señor (Pr. 1:7), creo que la sabiduría también implica comenzar reconociendo que cada día es un regalo que no tenemos garantizado. De la misma manera, necesitamos reconocer que un año exitoso a los ojos de Dios no es necesariamente el más productivo económicamente, sino aquel en el que invertimos nuestro tiempo en lo que tiene valor eterno. Por eso, puede ser un buen ejercicio hacerte esta pregunta: “Si supiera que este es mi último año en la tierra, ¿mis prioridades actuales seguirían siendo las mismas?”. Deja que esa perspectiva ajuste tu enfoque desde el día uno de este nuevo año.
Querido lector, no necesitas supersticiones ni rituales para asegurar un buen año. Tienes algo mucho mejor. La promesa de que Dios estará contigo cada día, desde este 1 de enero hasta el final. ¡Que tengas un año lleno de Su gracia!

